“Sigo con gran aprehensión los dramáticos acontecimientos que las queridas poblaciones de la Costa de Marfil y Libia están viviendo en estos días. Deseo, además, que el cardenal Turkson, a quien había encargado visitar Costa de Marfil para manifestar mi solidaridad, pueda pronto entrar en el país. Rezo por las víctimas y permanezco cercano a todos aquellos que están sufriendo. La violencia y el odio son siempre una derrota. Por eso dirijo un nuevo y dedicado llamamiento a todas las partes implicadas, para que se inicie una obra de pacificación y de diálogo y se eviten ulteriores esparcimientos de sangre”. (Audiencia General, 6/04/2011).
Fuente: H2ONews.