Pregón de Semana Santa de Sanxenxo, 2024

El sábado 23 de Marzo, celebramos el pregón de nuestra hermosa Semana Santa en Sanxenxo, a cargo de D. José Manuel García Iglesias, siempre comprometido y muy vinculado a Sanxenxo y a esta Parroquia. Les dejamos parte del pregón que también podrán descargarse en PDF para profundizar más si cabe en el sentido, historia y pasión de nuestra Semana Santa.

Monseñor D.- Samuel García Tacón, Párroco de San Ginés de Padriñán

Doña Corona Vázquez Torres, Presidenta de la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores y de la Soledad

Don Javier Pérez Rodiño, Hermano Mayor de la Cofradía del Nazareno y Santo Sepulcro.

Juntas Directivas y Cofrades de ambas Hermandades

Autoridades, feligreses y demás personas que han tenido la deferencia de venir a escuchar este pregón.

Debo agradecer, ante todo, las palabras de presentación, así como la invitación, que don Javier Pérez Rodiño, en nombre de la Junta de la Cofradía del Nazareno y Santo Sepulcro, me ha hecho para pregonar esta Semana Santa de Sanxenxo del año 2024. El haber colaborado, recientemente, por invitación de don Samuel García Tacón, en el libro que se ha publicado sobre el templo nuevo de Sanxenxo, me puso en contacto con don Javier, así como con otros miembros de ambas cofradías y de ahí surgió esta grata encomienda.

Pregonar una Semana Santa de un lugar como Sanxenxo supone pretender ponerla en valor a través de la palabra, a ser posible desde el conocimiento y, por supuesto, a partir de un enorme respeto a lo que representa. Y ello conlleva, desde mi condición de historiador del arte y de alguien que se siente muy vinculado a este maravilloso rincón de Galicia, aproximarme, en este caso, a la historia y ser de su Semana Santa, y referirme, entre otras cuestiones, a su imaginería, valorándola, por qué no, desde el pasado y el presente y, también, en este caso, a los cánticos que, a lo largo de generaciones y generaciones, expresaron, y lo siguen haciendo, la devoción de todo un pueblo como éste.

En este año, 2024, cabe celebrar el centenario de la llegada del paso del Cristo Yacente a Sanxenxo. Provenía de un taller compostelano, el de Maximino Magariños (1869-1927). En ese año, 1924, en que se firma y fecha esta escultura, su autor ya había llegado al mayor de sus reconocimientos logrados y que se sustancian, sobre todo, en la ejecución del retablo de las Capillas de las Reliquias de la Catedral de Santiago. Tenía, entonces, cincuenta y cinco años y su labor gozaba entonces, de la plena madurez de su arte.

El culto en la Semana Santa, con su conclusión en el Domingo de Pascua, ha sido permanente y profundamente vivido en Galicia a lo largo de los siglos, particularmente desde la Edad Media. Fue fomentado por las prédicas de los mendicantes, sobre todo de los franciscanos, calando en la sociedad, tanto en lo urbano como en lo rural. El papel del franciscanismo, como guardianes de Tierra Santa, se proyecta, qué duda cabe, en el mensaje que transmiten. Se trata de una orden que, en definitiva, tiene sus ramas regulares pero, también seculares; es el caso de la Orden Tercera, lo que agranda sus potencialidades en cuanto a impulsar sus devociones y cultos.

Ya a partir del siglo XVI, fundamentalmente desde la Contrarreforma, se incentivará, si cabe más, la concreción de una imaginería que evoca la Pasión, con particular atención a las figuras de Cristo – el caso del Ecce Homo-, la Virgen Dolorosa, así como al Vía Crucis y, en concreto, a la forma del Crucificado – Cruceiro, tantas veces, entre nosotros-, que se constituye en una precisa síntesis de la Redención.

Ha sido el Barroco, siglos XVII-XVIII, un tiempo en que se incentivaron ceremonias en torno a la conmemoración de la Semana Santa, tanto en el interior de los espacios eclesiásticos como en el exterior, en forma de procesiones, con sus pasos– “passus”, en latín - que no dejan de ser muestras de sufrimiento.

El rezo del Vía Crucis, el Ecce Homo y la devoción a la Virgen de la Soledad están entre sus preferidas y tienen en el mundo franciscano, entre las que se encuentran las capillas de la Orden Tercera, lugares en los que se impulsa su devoción. Interesa, en este caso, citar las de Santiago, Pontevedra y Herbón, a partir de la segunda mitad del siglo XVII. Se genera, de tal forma, una sensibilidad que se acrecienta en el siglo XIX.

En el XX y, también, en el XXI, la Semana Santa es celebrada en Galicia de una manera relevante, manteniendo tradiciones y creencias.

Con las predicaciones de fray Juan de Navarrete, nos encontramos en un momento, muy concreto, en que se impulsa la celebración de la Semana Santa en las tierras de Sanxenxo.

Era éste un fraile del convento de Pontevedra, desde donde incentivó, allá por 1520, la constitución de una cofradía “en memoria de la Pasión de nuestro Redentor Jesucristo”. Su vida acabó, en 1528, cuando predicaba, precisamente, por estas tierras del Salnés, y su cuerpo recibiría sepultura en la iglesia del convento del que procedía. Los estudios de Abel Expósito aportan una serie de datos que nos ilustran al respecto sobre lo acaecido en Sanxenxo siendo, también, su papel fundamental, en la organización del Archivo Parroquial, relevante tarea acometida por el actual párroco, don Samuel García Tacón. Así, desde dicha investigación, sabemos que, en 1623, se celebran aquí, de una manera importante, los llamados “ ” de Semana Santa. Oficios Divinos También constata, en 1700, que, con anterioridad a esa fecha, había tres cofradías en Sanxenxo – “una del Santísimo, otra de Nuestra Señora del Rosario y otra de la Virgen de la Soledad”- ¿Desde cuando hay una imagen y un culto a la Soledad en Sanxenxo? Probablemente desde el último tercio del siglo XVI En 1715 hay una capilla colateral de Nuestra Señora de la Soledad, al lado de la Epístola, en el cuerpo de la Iglesia, que había fundado D. Clemente de la Maza, algo que ya no se citará a partir de 1782. Probablemente ello sea significativo de que su imagen – la de la Soledad- se guardaba entonces fuera de la iglesia y de que el arcosolio, o capilla, en el que se encontraba, al no usarse, fuese fue tapiado, no siendo recuperado hasta el año 2013, ahora con sus pinturas restauradas, muy bien por cierto, recientemente, todo ello debido al celo de don Samuel García Tacón, a la hora de impulsar diferentes obras de mejora en este templo parroquial que hoy nos acoge.

Ese impulso del culto de la Virgen de la Soledad en Sanxenxo cabe entenderlo como eco, en cierto modo, del que se impulsa desde el franciscanismo y, particularmente, en sus capillas de la Orden Tercera. Dicha devoción será, poco después y sobre todo, promovida desde la propia catedral de Santiago ya que, a partir de 1707, presidía el antiguo trascoro cuyo altar es considerado privilegiado perpetuo por un Breve de Benedicto XIV, de 1748. Tras retirarse el coro a mediados del siglo XIX.




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