Domingo de Pascua

El Evangelio de San Lucas relata, con brevísimas frases, lo acaecido en la madrugada de aquel domingo de Pascua que siguió a la muerte de Jesús en la cruz. Tres mujeres caminan hacia el sepulcro donde habían depositado su cuerpo muerto el viernes por la tarde. Iban preocupadas por cómo podrían mover la gran piedra que cerraba el sepulcro.

Domingo III del T. Ordinario

Monición de entrada

Nos reunimos para celebrar la eucaristía, sacramento de la unión del cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Esto se realiza acogiendo en nosotros al Señor que se hace primero palabra y después alimento. De este modo encarnamos la palabra de vida que nos es proclamada en cada misa. Preparémonos para celebrar intensamente este misterio de comunión.

El Espíritu del Señor está sobre mí

La liturgia de este domingo nos presenta juntos dos pasajes del Evangelio de san Lucas. El primero es el prólogo, que va dirigido a un personaje llamado Teófilo, nombre que en griego significa “amigo de Dios”. Lucas se propone escribir una narración documentada y bien ordenada de la vida de Cristo desde sus orígenes, explicando también el significado salvífico de las cosas que se “han cumplido entre nosotros” (v. 1).

Haced lo que Él os diga

"Tú, al contrario, has reservado el vino bueno hasta ahora". A los que confían en el poder de Jesús y en la intercesión de la Virgen María, les espera el mejor vino, el del amor de Dios y la salvación eterna.

Al inicio de su vida pública Jesús acude con sus discípulos a una fiesta de bodas para bendecir y santificar con su presencia la celebración del amor humano.

Él os bautizará con el Espíritu Santo

Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».

Domingo IIº después de Navidad

Monición de entrada

Cuando un silencio apacible lo envolvía todo y la noche llegaba a la mitad de su carrera, tu Palabra omnipotente, Señor, se lanzó desde el cielo, desde el trono real. Hoy, segundo domingo después de Navidad, seguimos conmemorando el nacimiento de Cristo. Con aquella su primera venida en carne moral dio comienzo este nuevo tiempo, que perdurará hasta que él vuelva.

En el principio era el Verbo

En estas fiestas de Navidad estamos meditando con gozo los relatos, llenos de colorido, con que los Evangelios nos hablan del nacimiento de Jesús. Pero también se presentan a nuestra consideración textos como el de hoy, que nos invita a elevarnos por encima de los detalles anecdóticos y pintorescos, para contemplar lo que implica el misterio del Nacimiento de Jesucristo y comprender mejor su significado y las consecuencias que tiene para nuestra vida. Estamos ante un texto admirable, donde se sintetizan armónicamente los fundamentos de nuestra fe.

Domingo XXXIV del T. Ordinario, "Solemnidad de Cristo Rey"

Monición de entrada

Celebramos hoy la solemnidad de Cristo Rey.

Con este domingo concluimos el ciclo del año cristiano. Cristo es el centro de la historia; hacia él nos encaminamos. Él es también al que recordamos y celebramos siempre. En su nombre nos reunimos. Él nos convoca, nos habla y nos sienta a su mesa. Y quiere también hacerse presente en nuestra vida. A él la gloria por los siglos.

Enlaces Parroquiales

La novedad del Evangelio nos transforma por dentro y por fuera: el espíritu, el alma, el cuerpo, la vida cotidiana.


HAZ CLIC AQUÍ PARA VER TODAS LAS HOJITAS PARROQUIALES

Parroquia San Gines de Padriñan. Comunidad Parroquial.

"TRANSFORMANDO EL MUNDO HACIENDO IGLESIA"