Escribe el Párroco: "Sálvame que perezco"

Como nos gustaría ver un espectáculo donde el mago camina sobre las aguas. Pero a Jesús no le interesa el espectáculo, ni la admiración sensible, ni la ilusión óptica, siempre irreal. Le interesa nuestra salvación, nuestra santidad.


Lo primero que nos enseña Jesús en esta escena del evangelio es la necesidad de la oración, si queremos empeñarnos en el reto de la Santidad y de la Salvación.

Escribe el Párroco: "Dadles vosotros de comer"

Los evangelios retratan con frecuencia a Jesús acogiendo a to-dos, predicando el Reino de Dios con paciencia y curando a los enfermos. En esta ocasión - el milagro de la multiplicación de los panes y los peces - el Señor se preocupará también de sus necesidades materiales. Como explica el Papa Francisco, “su compasión no es un vago sentimiento; (...) Jesús nos ama mucho, y quiere estar con nosotros. Según llega la tarde, Jesús se preocupa de dar de comer a todas aquellas personas, cansadas y hambrientas y cuida de cuantos le siguen”.

Escribe el Párroco: "El gorrión no miente, ¿y el hombre?"

Jesús nos habla del fundamento de la verdadera libertad. Es una característica de la persona bien formada. “En efecto, bien se puede decir que un indicador de la calidad de la formación de una persona es precisamente su capacidad de integrar los distintos sucesos y cambios por los que atraviesa a lo largo del tiempo en los principios que ha asumido como determinantes de su propia existencia”. (Jesús Diéguez, en Formar personas libres, pg. 9, 2019).

Escribe el Párroco: "Fora demo"

Es una frase que oí, muchas veces, a nuestros mayores, mientras hacían la señal de la cruz, es decir: “Santiguándose

Santiguarse” es hacer una cruz, que va desde la cabeza al pecho y del hombro izquierdo al derecho,  invocando a la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y del Espíritu Santo. El misterio de la Cruz nos revela el Misterio de la Trinidad beatísima. Invocarle con frecuencia es lo que pretende esta costumbre antiquísima de los cristianos, santiguándonos.

Escribe el Párroco: "¡Amigos míos! ¡Abrimos!"

¡Siiiii, abrimos las puerta de nuestras casas, las puertas del comercio, terrazas, playas, parques etc., y también las puertas de las Iglesias!

¿Ya has vuelto a la Iglesia de tu parroquia?. Tu parroquia ha preparado convenientemente los templos cumpliendo las normas establecidas, y mas, para que todos nos sintamos cómodos y protegidos. Si hacemos caso a los que nos digan a la entrada de cada templo veréis que vivís la santa misa con mucho fervor y con mucha seguridad.

Escribe el Párroco: "De la escalada de la Alarma a la Desescalada alarmante"

¡Amigos míos!, después de estos días de sofocones en los encuentros, de disfrutes en terrazas, de fiestas mas o menos imprudentes, después de los consabidos desordenes o exageradas vivencias de la libertad, atada durante dos meses, debemos ir pasando a la normalidad de la cordura, de la responsabilidad y a seguir esforzándonos en la solidaridad, tratando de cuidarnos unos a otros, con las normas de la higiene el distanciamiento y las mascarillas.

Escribe el Párroco: "Una llamada a la caridad, solidaridad y generosidad".

¡Amigos míos!, en la primera lectura de la Misa de hoy, se nos narra como nace, en la Iglesia, la necesidad de organizar la obligación, dulce y gozosa, que todos los bautizados tenemos, de ayudar a nuestros hermanos, en lo espiritual, en lo material, y en lo humano.

Nadie puede desentenderse de este modo de actuar, porque era el modo ordinario de actuar de Jesús; y como El es nuestro Camino para ir al Padre, tenemos que tratar, cada uno, a nuestro modo y manera, de imitarle, de ser otros cristos.

Escribe el Párroco: "Un nuevo amanecer".

Aunque la Declaración de Alarma, -para luchar contra la propagación del coronavirus, por su detención y extinción-, nos impide reunirnos para la celebración del Culto de un modo externo y solemne, sin embargo los lazos que unen a los miembros del pueblo de Dios son invisibles y nada ni nadie puede impedir que el pueblo de Dios se reúna con su cabeza, Cristo, formando con El un solo cuerpo vivo y activo en la caridad, y en la oración, en la fe y la esperanza.

Enlaces Parroquiales

Parroquia San Gines de Padriñan. Comunidad Parroquial.

"TRANSFORMANDO EL MUNDO HACIENDO IGLESIA"