El Domingo pasado el Señor nos invitaba a entrar con el al desierto y hacer el camino a la Pascua juntos, tratando de imitarle en la oración, la escucha y meditación de la Palabra y la lucha por lograr una conducta coherente con el seguimiento de Jesús, que solo se logra con sacrificio.
Escribe el Párroco: “SE HA CUMPLIDO EL TIEMPO” Toca caminar con paso esperanzado.
Acabamos de empezar la Cuaresma. Y a lo mejor ya empezaste algún plan de amor al Señor y al prójimo, también impulsado por el Espíritu Santo como Jesús. Sí, hoy el Señor nos enseña como dejarnos guiar por su Espíritu para plantear una lucha diaria y perseverante para hacer la voluntad de Dios.
Escribe el Párroco: "Quiero. Queda limpio"
Escribe el Párroco: "Servir, unidad de vida"
Escribe el Párroco: "¡DEMO! fora no tendrás parte en nosotros"
Este año, en las celebraciones dominicales, la liturgia propone a nuestra meditación el evangelio de san Marcos, una de cuyas características es el así llamado "secreto mesiánico", es decir, el hecho de que Jesús no quiere que por el momento se sepa, fuera del grupo restringido de sus discípulos, que él es el Cristo, el Hijo de Dios. Por eso, en varias ocasiones, tanto a los Apóstoles como a los enfermos que cura, les advierte de que no revelen a nadie su identidad.
Escribe el Párroco: "Andrés y Juan flipados por Jesús"
San Juan Bautista no solo dedicaba tiempo a las multitudes preparándolos para el encuentro con el Mesías, sino que atendía y formaba mas intensamente a al grupo de discípulos que le acompañan, entre los que se encuentran Juan, hermano de Santiago y Andrés, hermano de Simón Pedro. Ellos ya conocen bien lo que seria el Mesías, las profecías que lo mencionaban en el A. T., como el cordero, la serpiente en el estandarte; los santos que lo anunciaban como David, Moisés, Samuel, Isaías, etc.
Escribe el Párroco: "¡Que don tan grande hijos de Dios!"
Este episodio del comienzo de la vida pública de nuestro Señor, el Bautismo, nos lleva a admirar al Señor que se pone en la cola de los pecadores para ser bautizado por Juan, como un pecador mas ¡Que humildad la tuya Señor!
Jesús con este gesto, se hace solidario de toda la humanidad. Y, además, nos revela al Padre y al Espíritu Santo.
Escribe el Párroco: "¡Un nuevo año! Déjate acompañar".
La pandemia que todavía está encima de nosotros, puede verse desde muchos ángulos. Yo prefiero verla desde el Angulo cristiano. “Todo lo que nos sucede, todo, es para bien si amamos a Dios”. Lo decía San Pablo. Quizás nosotros estemos obcecados por el miedo, la obsesión, etc. y no podamos verlo. Pero yo estoy seguro que Dios tiene un plan para todo esto. Y aunque parece un mal terrible, quizás no lo sea tanto, tanto, como a veces nos lo presentan.
Feliz Navidad comunidad!
Escribe el Párroco: "¡Jaire, kejaritoméne!"
Vivimos de cerca los acontecimientos que precedieron al nacimiento de Jesús, y hoy en concreto el anuncio que el ángel Gabriel hizo a santa María de los planes que Dios tenía para ella en la historia de la salvación.
San Josemaría aconsejaba entrar en la escena, para vivirla desde dentro, como un personaje más: “No olvides, amigo mío, que somos niños.
Escribe el Parróco: "Tiempo de espera ¡Podemos mejorar!"
Escribe el Párroco: "Deshaciendo entuertos originales".
Comenzamos en este segundo domingo de Adviento la lectura del Evangelio según san Marcos, que es el que escucharemos la mayor parte de los domingos y solemnidades de este año litúrgico.
San Marcos resume en una sola frase el contenido de todo el 2º Evangelio: “Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios” (v. 1).
Escribe el Párroco: "Velad... ¡comenzar y recomenzar...!"
«Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento»
Hoy, en este primer domingo de Adviento, la Iglesia comienza a recorrer un nuevo año litúrgico. Entramos, por tanto, en unos días de especial expectación, renovación y preparación. Jesús advierte que ignoramos «cuándo será el momento» (Mc 13,33). Sí, en esta vida hay un momento decisivo.
Escribe el Párroco: "¡Mi corazón! Tómalo, tuyo es."
Ante las situaciones de injusticia, tanto sociales como personales, siempre presentes a nuestro alrededor, nos viene muy bien el consuelo de la palabra de Jesús en el evangelio de este Domingo.
A veces pareciera que el malo es el que triunfa y los buenos los que reciben los golpes. Más, pareciera que los opresores, son los buenos.
Escribe el Párroco: "¿Qué hacemos con los talentos recibidos?"
Te aconsejo que antes de leer esto, leas el evangelio de este Domingo, XXXIII del Tiempo ordinario, Ciclo A.
Escribe el Párroco: "NO DEJES PARA ¡después no!, LO QUE PUEDES HACER ¡ahora!"
Jesús habla de una boda en la que un retraso excesivo en la llegada del novio provocó el desconcierto entre las amigas de la novia. Algunas poco previsoras, al retrasarse tanto el esposo, se quedaron sin aceite para salir con sus lámparas a recibirlo y, mientras iban a comprar lo necesario, se cerró la puerta y se quedaron fuera.
Escribe el Párroco: "¡Santos! Tú también puedes
“Una gran multitud que nadie podía contar”, cuenta la primera lectura de la misa de hoy tomada del libro del Apocalipsis.
San Juan Pablo II muestra, en una homilía del año1981, cuál es la situación gloriosa que gozan los santos en el cielo, tras la muerte: «La sangre del Cordero que se ha inmolado por todos ha ejercitado en cada ángulo de la tierra su universal y eficacísima virtud redentora, aportando gracia y salvación a esa muchedumbre inmensa”.
Escribe el Párroco: "Amor la palanca del mundo".
Hoy, nos recuerda la Iglesia un resumen de nuestra “actitud de vida” («De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas»: Mt 22,40). San Mateo y San Marcos lo ponen en labios de Jesucristo. Siempre en forma de diálogo. Probablemente le harían al Señor varias veces preguntas similares. Jesús responde con el comienzo del Shemá (She-ma yisrael, adonai eloheinu, adonai ejad...):
Escribe el Párroco: "A cada uno lo suyo".